Guggenheim para todos

Actividades infantiles, cine, gastronomía, fiestas electrónicas, son parte del abanico de ofertas culturales del museo

Las puertas de uno de los símbolos más emblemáticos de Bilbao se abren para presentar un espectáculo de música y arte, creado por el club de música Fever: “Art After Dark”. Las obras pictóricas tradicionales, las esculturas, los dibujos de Miguel Ángel, la pintura antigua del Ermitage de San Petersburgo, grabados de Durero o la pintura y objetos antiguos del Kunsthistorisches, pasan a un segundo plano, un viernes al mes.

Ese día, sobre la media noche, los artistas son los DJs que ambientan la fiesta electrónica para los visitantes, que aprovechan para observar la exhibición de la colección privada del museo. La música electrónica toma las instalaciones del museo, que parece combinar con la arquitectura del mismo. “Art After Dark”. Es una de las tantas actividades que se desarrollan al interior del Guggenheim, rompiendo los esquemas tradicionales de una pinacoteca.

Art After Dark | Guggenheim

Los conciertos de orquestas son también una parte de la amplia gama de actividades extra que se desarrollan en el museo. Por ejemplo, este año ha habido presentaciones de obras de Dvorák. Así como también se ha emitido la retransmisión de diversos conciertos de la Orquesta Filarmónica de Berlín. La Sinfonietta, integrada por alumnos de Musikene, Centro Superior de Música del País Vasco, también tiene su espacio, y con obras de Boulez, Ibarrondo, Schönberg y Stravinsky.

Otras de las obras artísticas que pueden apreciarse en el Guggenheim son aquellas que se hacen con la comida. El museo cuenta con dos espacios gastronómicos: Bistró Guggenheim Bilbao y Nerua, ambos pensados para que sus visitantes puedan vivir toda una experiencia gastronómica y cultural a partir de los alimentos. El primero valora un estilo de cocina libre, vinculada a las raíces, al recuerdo de aquellos platos que forman parte de una cultura y que necesitan ser adaptados a un contexto de vanguardia, sin perder sabores ni texturas, por ello son recetas que se caracterizan por llevar salsas antiguas, pero que a su vez buscan ambientar para el público una experiencia informal.

Josean Alija en el restaurante Nerua | Guggenheim

Nerua tiene su nombre por la Ría del Nervión. Núcleo, meollo y esencia es el alma de los platos de este restaurante que nacen de la cocina local, de las huertas, el mar y las granjas. Y al igual que Bistró, logra combinar las raíces con una culinaria innovadora. Ambas ofertas gastronómicas ofrecen la oportunidad al público de ser testigo de la preparación de sus platos.

El museo está abierto a todos los públicos, y eso incluye a los niños. De acuerdo con la temporada y la exposición, los pequeños también tienen su espacio en el Guggenheim con actividades como los talleres araña para los menores de 3 a 11 años.

Muchas de las exposiciones del museo suelen estar apoyadas por material audiovisual. El arte cinematográfico como protagonista es otra de las actividades. En el 2014, con “El reloj”, de Christian Marclay, se inauguró “Film & Video”, un espacio dedicado de forma permanente al videoarte y la imagen en movimiento.

La academia no podía quedarse por fuera del museo donde se evidencia la unión entre la ciencia y el arte. Para este XX aniversario, se han realizado cuatro encuentros en los que han participado artistas y profesionales de diferentes disciplinas dictando conferencias. Todo ello muestra que hay Guggenheim para todas las edades, los gustos y tipos de arte.

Restaurante Bistró Guggenheim Bilbao | Guggenheim

Trabajo realizado por: Máster El Correo / UPV-EHU

Alberto Castilla
Eduardo Castrillo
Telmo Deng
Yelissa Díaz
Beatriz García
Olatz Hernández
Beatriz Landaeta
Mónica Lozano

Agurtzane Méndez
Maider Mezcua
Sayuri Nishime
Alberto Ramón
Ana Cristina Ruíz
Michael Susin
Maria Teresa Valerio

Agradecimientos

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